jueves, 30 de julio de 2009

¿CÓMO PODEMOS SABER CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?

¿Cómo podemos encontrar “el camino que conduce a la vida”? Jesús indicó que sería fácil distinguir a quienes practican la religión verdadera si nos fijamos en la vida que llevan. Dijo lo siguiente: “Por sus frutos los reconocerán”, pues “todo árbol bueno produce fruto excelente” (Mateo 7:16, 17). En otras palabras, los que practican la religión verdadera se destacan tanto por sus creencias como por sus obras. Aunque son imperfectos y cometen errores, en conjunto procuran hacer la voluntad de Dios. Veamos seis características que nos permitirán reconocerlos.

Los siervos de Dios basan sus enseñanzas en la Biblia. La propia Palabra de Dios dice: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre [o mujer] de Dios sea enteramente competente y esté completamente equipado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16, 17). El apóstol Pablo escribió a sus hermanos cristianos: “Cuando ustedes recibieron la palabra de Dios, que oyeron de parte de nosotros, la aceptaron, no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios” (1 Tesalonicenses 2:13). Por lo tanto, las enseñanzas y prácticas de la religión verdadera no se basan en creencias ni tradiciones de hombres. Más bien, tienen su origen en la Biblia, la Palabra inspirada de Dios.

Jesucristo dio el ejemplo, pues él también basó sus enseñanzas en la Palabra de Dios. En una oración a su Padre celestial dijo: “Tu palabra es la verdad” (Juan 17:17). Jesús creía en la Palabra de Dios, y todo lo que enseñaba estaba de acuerdo con las Escrituras. A menudo decía: “Está escrito”, y a continuación citaba un texto bíblico (Mateo 4:4, 7, 10). Del mismo modo, los siervos de Dios de la actualidad no enseñan sus propias ideas. Más bien, creen que la Biblia es la Palabra de Dios y se basan firmemente en lo que esta dice.

Las personas que practican la religión verdadera adoran únicamente a Jehová y dan a conocer su nombre. Jesús enseñó: “Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado” (Mateo 4:10). Así que los siervos de Dios adoran a Jehová, y a nadie más. De hecho, dar a conocer el nombre y las cualidades del Dios verdadero forma parte de su adoración. Salmo 83:18 dice así: “Tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra”. Jesús es el modelo que siguen al ayudar a la gente a conocer a Dios. Él mismo dirigió a su Padre estas palabras: “He puesto tu nombre de manifiesto a los hombres que me diste del mundo” (Juan 17:6). Hoy, de igual forma, los verdaderos siervos de Dios enseñan al prójimo el nombre, los propósitos y las cualidades de Jehová.

Los siervos de Dios se aman de verdad, sin egoísmo. Jesús dijo: “En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí” (Juan 13:35). Los primeros cristianos se querían de esa manera. El amor de los siervos de Dios vence barreras raciales, sociales y nacionales, y los une inseparablemente en una verdadera hermandad (Colosenses 3:14). Los miembros de las religiones falsas no se tienen ese amor. Si lo tuvieran, no se matarían unos a otros por ser de distinta nación o raza. Los verdaderos cristianos no toman las armas para quitarles la vida a sus hermanos en la fe ni a ninguna otra persona. La Biblia enseña: “Los hijos de Dios y los hijos del Diablo se hacen evidentes por este hecho: Todo el que no se ocupa en la justicia no se origina de Dios, tampoco el que no ama a su hermano [...;] debemos tener amor unos para con otros; no como Caín, que se originó del inicuo [es decir, Satanás] y degolló a su hermano” (1 Juan 3:10-12; 4:20, 21).

Claro está, ese amor sincero impide matar al prójimo, pero implica mucho más. Los cristianos verdaderos emplean generosamente su tiempo, energías y posesiones para ayudarse y animarse unos a otros (Hebreos 10:24, 25). Se apoyan en los momentos difíciles y son honrados con los demás. De hecho, obedecen el consejo bíblico de hacer “lo que es bueno para con todos” (Gálatas 6:10).

Los cristianos verdaderos aceptan a Jesucristo como el medio que Dios usa para salvarlos. La Biblia enseña que “no hay salvación en ningún otro, porque no hay otro nombre debajo del cielo que se haya dado entre los hombres mediante el cual tengamos que ser salvos” (Hechos 4:12). Como vimos en el capítulo 5, Jesús dio su vida para rescatar a los seres humanos obedientes (Mateo 20:28). Además, Jehová lo ha nombrado Rey del Reino celestial que gobernará toda la Tierra. Por lo tanto, Dios espera que obedezcamos a Jesús y sigamos sus enseñanzas. Solo así podremos vivir para siempre. Por esta razón, la Biblia dice: “El que ejerce fe en el Hijo tiene vida eterna; el que desobedece al Hijo no verá la vida” (Juan 3:36).

Los verdaderos siervos de Dios no son parte del mundo. Cuando Jesús se hallaba ante el gobernador romano Pilato, que lo estaba juzgando, le dijo: “Mi reino no es parte de este mundo” (Juan 18:36). Sin importar el país en que vivan, los verdaderos discípulos de Cristo se someten a su Reino celestial. Por eso, no intervienen ni en la política ni en los conflictos de este mundo, sino que se mantienen totalmente neutrales. Sin embargo, si otras personas quieren afiliarse a un partido político, ser candidatos electorales o votar, ellos no se entrometen en su decisión. Y aunque son neutrales en la política, obedecen las leyes. ¿Por qué? Porque la Palabra de Dios manda al cristiano que “esté en sujeción a las autoridades superiores”, es decir, a los gobernantes (Romanos 13:1). Pero cuando un sistema político exige algo que va en contra de los mandatos divinos, los adoradores verdaderos siguen el ejemplo de los apóstoles, quienes dijeron: “Tenemos que obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29; Marcos 12:17).

Los verdaderos discípulos de Jesús predican que el Reino de Dios es la única esperanza para la humanidad. Jesús profetizó: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Los verdaderos seguidores de Jesucristo no animan a la gente a confiar en que los gobernantes humanos solucionarán sus problemas. Más bien, proclaman que la única esperanza para la humanidad es el Reino celestial de Dios (Salmo 146:3). De hecho, Jesús nos enseñó a pedir en nuestras oraciones que llegue ese gobierno perfecto, pues dijo: “Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo 6:10). La Palabra de Dios predice que este Reino celestial “pondrá fin a todos estos reinos [que ahora existen], y él mismo subsistirá [o durará] hasta tiempos indefinidos” (Daniel 2:44).

Teniendo en cuenta lo anterior, pregúntese: “¿Qué grupo religioso basa todas sus enseñanzas en la Biblia y da a conocer que el nombre de Dios es Jehová? Sí, ¿qué grupo practica el amor cristiano, demuestra fe en Jesús, se mantiene separado del mundo y proclama que el Reino de Dios es la única esperanza verdadera para la humanidad? De todas las religiones de la Tierra, ¿cuál es la única que reúne todas estas características?”. Los hechos indican claramente que son los testigos de Jehová (Isaías 43:10-12).

martes, 21 de julio de 2009

“En un lugar tras otro pestes”

ESTAS palabras, que se hallan en Lucas 21:11, indican que uno de los aspectos de la señal de los últimos días sería el aumento de las pestes. En Revelación [Apocalipsis] 6:8 se prefiguran las pestes con el cabalgar de un caballo pálido, el cuarto caballo del capítulo 6 de Revelación. El columnista Lawrence Hall, que escribe para el periódico The Star-Ledger, de Newark (Nueva Jersey, E.U.A.), incluyó en su columna del 25 de febrero de 1994 algunas citas destacadas del nuevo libro de Andrew Nikiforuk, titulado The Fourth Horseman: A Short History of Epidemics, Plagues, Famine and Other Scourges (El cuarto jinete: breve historia de epidemias, plagas, hambre y otras calamidades). A continuación reproducimos algunos extractos de la mencionada columna.

“El cuarto jinete del Apocalipsis cabalga al galope en estos tiempos desesperados. A pesar de las extraordinarias tecnologías y los adelantos de las ciencias médicas, la humanidad corre peligro de muchas maneras. Un gran número de antibióticos, aclamados en su día como fármacos milagrosos, no pueden competir con los superorganismos de hoy [...].

”‘Aunque los fármacos y vacunas pueden crear la ilusión de que se gana terreno, las pestes persistirán para recordar a las masas que la ciencia [médica] todavía está en pañales, y es probable que además los lleve sucios.’ [...] No es mi intención asustarlos, pero la metáfora del Cuarto Jinete es bastante real. La tuberculosis resurge de nuevo. El virus del sida continúa diezmando anualmente a miles de millares de personas por todo el globo. [...] Otras enfermedades —como el tifus, la difteria, el cólera, el ántrax y el paludismo— avanzan amenazadoras ante el espanto de los profesionales de la salud y del público en general. [...]

”Todos los períodos de la historia humana han producido nuevas enfermedades. El Renacimiento tuvo la sífilis, Colón llevó la viruela a América y ahora nos amenaza el sida. [...] Además, continúan apareciendo nuevas plagas y epidemias, mientras la humanidad parece perder la batalla contra los microbios. [...] La cantidad de personas con el sistema inmunológico deteriorado va en aumento.” El Sr. Nikiforuk también dice que “‘una de las grandes mentiras del siglo XX [es] que los antibióticos, las vacunas y los médicos nos han salvado de las pestes. [...]

”’Por mucho que nos esforcemos, no podemos vencer al superorganismo, sobornar al Jinete ni pasar por alto la constante presencia de las pestes en la historia’.”

Tomado de Despertad

miércoles, 8 de julio de 2009

¿Cuál es su significado?

SI ANALIZÁRAMOS la moralidad de los últimos años, notaríamos una marcada tendencia. Sin duda, las normas morales de un mayor número de personas se rebajan cada día más. ¿Cuál es el verdadero significado de esta tendencia?

¿Quiere decir, como se ha afirmado, que la civilización entera y toda la humanidad están condenadas y que se acerca su exterminio? ¿O son tales cambios solo parte de los altibajos de la historia?

Lo último es lo que muchas personas piensan. Ven el desmoronamiento moral de nuestro tiempo solo como una moda, una de las muchas que vienen y van a lo largo de la historia. Confían plenamente en que el péndulo con el tiempo irá al otro lado y resurgirán los valores morales más elevados. ¿Están en lo cierto?

“Los últimos días”

Analicemos los hechos a la luz de un libro que por siglos fue la autoridad comúnmente aceptada en asuntos de moralidad: la Palabra de Dios, la Biblia. Es muy esclarecedor comparar el mundo actual con la descripción profética que suministra la Biblia sobre la época más crucial de la historia humana. Es el tiempo al que llama “los últimos días” o “la conclusión del sistema de cosas” (2 Timoteo 3:1; Mateo 24:3). Como denotan estas expresiones, dicho período marcaría el fin definitivo de una era y el inicio de una nueva.

La Palabra de Dios profetizó que los últimos días se caracterizarían por ser “tiempos críticos, difíciles de manejar”. A fin de ayudar a los observadores vigilantes a identificarlos, la Biblia suministra varios detalles que, unidos, dan una clara descripción, o señal compuesta, de este singular espacio de tiempo.

Rasgos de personalidad indeseables

Observe uno de los rasgos de la señal que sobresale hoy en día: ‘Los hombres tendrán una forma de devoción piadosa, pero resultarán falsos a su poder’ (2 Timoteo 3:2, 5). Ningún otro período de la historia se ha caracterizado por una secularización tan fuerte y completa como el nuestro. Se ha rechazado a Dios ampliamente como autoridad única, y la mayoría de la gente no acepta la Biblia como la única fuente de la verdad. Por supuesto, las religiones siguen existiendo, pero muchas ejercen poca influencia y tan solo constituyen una fachada.

La Biblia indica otro rasgo de la señal: “Los hombres serán [...] sin autodominio, feroces”, y “por el aumento del desafuero se enfriará el amor de la mayor parte” (2 Timoteo 3:2, 3; Mateo 24:12). La palabra griega que se traduce “feroces” significa, entre otras cosas, “carente de compasión humana y sentimientos”. Niños cada vez menores demuestran actualmente su ‘ferocidad’ y cometen delitos más y más violentos.

Además, el rápido desarrollo técnico y económico, con la codicia resultante, hace que un mayor número de personas olviden los antiguos valores. Sin importarles los demás, se valen de cualquier medio a su alcance, incluso medios fraudulentos, para apropiarse de todo cuanto puedan y satisfacer sus deseos egoístas. Otra prueba de la codicia existente es el enorme incremento del juego por dinero, y las estadísticas sobre delitos cometidos en las últimas décadas hablan alto y claro en cuanto al asunto.

Una característica especial de nuestros tiempos es esta: “Los hombres serán [...] amadores de placeres más bien que amadores de Dios” (2 Timoteo 3:2, 4). Un ejemplo de ello es el hecho de que la gente desea obtener placer sexual, pero no quiere tener la responsabilidad de vivir atada a un cónyuge durante toda la vida. El resultado ha sido una creciente ola de relaciones familiares destrozadas, niños infelices que no sienten apego a los suyos, padres solteros y enfermedades de transmisión sexual.

Otro aspecto de la señal es que “los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero” (2 Timoteo 3:2). La revista alemana Die Zeit opina que “el motor del sistema [económico actual] es el egoísmo”. Más que nunca, el dinero recibe la mayor importancia en la vida de muchas personas, quienes, en su egoísta búsqueda, pasan por alto otros valores.

Sucesos mundiales

Además de describir el derrumbe moral de la gente, la Biblia también profetizó que los últimos días estarían marcados por trastornos extraordinarios que afectarían a la familia humana. Dice, por ejemplo, que “se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento” (Lucas 21:10, 11).

A excepción del siglo XX, en ningún otro período de la historia han afectado tantas catástrofes a tanta gente a escala mundial durante un período de tiempo tan corto. Por ejemplo, mucho más de cien millones de personas murieron en las guerras de ese período, una cifra varias veces mayor que la cantidad de bajas ocurridas durante las guerras de varios siglos juntos. El siglo XX nos trajo dos guerras tan diferentes de las demás que se las denominó mundiales. Nunca antes habían ocurrido conflictos como esos en el mundo entero.

Fuerza impulsora maligna

La Biblia también revela la existencia de una poderosa criatura espíritu maligna, “el que es llamado Diablo y Satanás”, cuyo objetivo es alejar a la gente de los valores verdaderos y hundirla en la corrupción moral. Dice que durante los últimos días él ha descendido a la Tierra, “teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo” (Revelación 12:9, 12).

En la Biblia se describe al Diablo como el “gobernante de la autoridad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de la desobediencia” (Efesios 2:2). De ello se deduce que ejerce una fuerte influencia sobre muchos seres humanos, por lo general sin que ellos se den cuenta, tal como en ocasiones no se detecta un contaminante invisible en el aire.

Por ejemplo, la influencia de Satanás se manifiesta en muchos medios de comunicación modernos: vídeos, películas, televisión, Internet, publicidad, libros, revistas y periódicos. Gran parte de la información, en particular la dirigida a jóvenes incautos, está plagada de tendencias extremas y repugnantes, como el racismo, el ocultismo, la inmoralidad y la violencia sádica.

A una gran cantidad de gente sincera le ha impresionado la similitud entre la descripción bíblica sobre los últimos días y la situación del mundo actual. Es cierto que algunos sucesos de la historia anteriores al siglo XX parecían encajar con la descripción que da la Biblia. Pero ha sido solo durante el siglo XX, y ahora el siglo XXI, que se han podido observar todos los elementos de la señal.

La nueva época venidera

Ni los que creen que la humanidad será destruida ni los que dicen que todo marchará como siempre están en lo cierto. Más bien, la Biblia muestra con claridad que la sociedad del mundo actual que domina la Tierra será reemplazada por algo completamente nuevo.

Jesús enumeró una serie de elementos de la señal de los últimos días y luego dijo: “Así también ustedes, cuando vean suceder estas cosas, sepan que el reino de Dios está cerca” (Lucas 21:31). El Reino celestial de Dios fue el tema principal de la predicación de Jesús (Mateo 6:9, 10). Y Dios lo nombró a él Rey de ese Reino, institución que pronto gobernará sobre toda la Tierra (Lucas 8:1; Revelación [Apocalipsis] 11:15; 20:1-6).

Al concluir los últimos días, el Reino celestial de Dios en manos de Cristo eliminará a todos sus enemigos —el Diablo y quienes lo apoyan— y reemplazará la presente sociedad moralmente corrupta con un nuevo mundo justo (Daniel 2:44). En él, las personas de corazón sincero disfrutarán de vida eterna en una Tierra convertida en un paraíso (Lucas 23:43; 2 Pedro 3:13; Revelación 21:3, 4).

Quienes detestan la degradación moral de nuestros tiempos y comprenden que la señal compuesta de los últimos días se está cumpliendo en los sucesos actuales pueden esperar un magnífico futuro. Por esa razón, damos las gracias al Dios Todopoderoso, quien se interesa por los seres humanos y tiene un glorioso propósito para Su creación, la Tierra (Salmo 37:10, 11, 29; 1 Pedro 5:6, 7).

Los testigos de Jehová lo invitan a conocer más de nuestro amoroso Creador y de la perspectiva de vivir en el mundo moralmente limpio que tiene reservado para todas las personas que lo buscan. Como dice la Biblia, “esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3).

miércoles, 6 de mayo de 2009

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martes, 7 de abril de 2009

Las Bendiciones de Dios para la Humanidad

Según lo que hemos analizado en ocasiones anteriores el objetivo de nuestra vida es que seamos felices sirviendo a nuestro Dios, ese era el propósito de Dios al crearnos. Lo que vamos a estudiar en esta ocasión es la forma como Dios planea que se lleve a cabo ese propósito, pues el no quería que viviéramos en un mundo plagado de problemas como el que tenemos actualmente.

La Biblia está llena de principio a fin de promesas beneficiosas para la humanidad, ya en el libro de Génesis Dios prometió una descendencia que eliminaría los efectos del pecado del mundo, y destruiría a Satanás (Génesis 3:15)

Hasta el libro de Apocalipsis el cual es el que mas profecías para el futuro de la humanidad contiene, por ejemplo (Apocalipsis 21:3,4) donde se nos promete un mundo sin muerte ni dolores y donde Dios mismo esté con nosotros.

Así que ahora vamos a hacer un recorrido por estas promesas y lo que significan para nosotros como cristianos, recuerde que todas estas bendiciones son posibles gracias al sacrificio de nuestro señor Jesucristo.

Enfermedades: Jesús efectuará curaciones a una escala mucho más grandiosa que cuando estuvo en la Tierra (Mateo 9:35; Marcos 1:40-42; Juan 5:5-9). “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’.” (Isaías 33:24; 35:5, 6.)

Guerras: “El inicuo [o malvado] ya no será [...]. Pero los mansos mismos poseerán la tierra.” (Salmo 37:10, 11.) “cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra” (Salmo 46:9; Isaías 2:4) “el justo brotará” y habrá “abundancia de paz hasta que la luna ya no sea”, es decir, para siempre (Salmo 72:7)

Muerte: Los seres queridos que han muerto volverán a la vida y tendrán la oportunidad de no morir nunca. Resucitarán todos los que duermen en la muerte y están en la memoria de Dios. Efectivamente, “va a haber resurrección así de justos como de injustos” (Hechos 24:15; Juan 5:28, 29).

Paraíso: Hermosos hogares y jardines ocuparán los terrenos que la maldad del hombre ha echado a perder (Isaías 65:21-24; Revelación 11:18). Con el transcurso del tiempo, se irán transformando más y más zonas de la Tierra, y el planeta entero será tan bello y productivo como el jardín de Edén. Por toda la eternidad, Dios estará “abriendo [su] mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente” (Salmo 145:16)

Alimentos: “Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia”, cantó el salmista (Salmo 72:16) “la tierra misma ciertamente dará su producto” (Salmo 67:6)

Entonces por lo que vimos en las anteriores citas bíblicas si es posible que la humanidad se reconcilie con el creador del universo y se salve, para que podamos beneficiarnos de estas maravillosas provisiones divinas debemos adquirir conocimiento de el y de su padre (Juan 17:3) y ejercer Fe en el sacrificio de Jesucristo y demostrarlo (Juan 3:16)

Si hacemos estas cosas podemos estar seguros de que seremos aceptos a la vista de nuestro creador y que el tomara en cuenta nuestra buena disposición en el juicio final, por eso es tan importante conocer mas de estos asuntos, para que nuestro nombre esté escrito en el libro de la vida (Apocalipsis 20:14,15)

martes, 31 de marzo de 2009

La Fe, Necesaria Para Obtener La Salvación

La carta a los cristianos hebreos nos muestra que sin Fe no se puede agradar a Dios (Hebreos 11:6) aunque dediquemos mucho tiempo y energías al servicio divino, y aunque ayudemos a muchas personas a conocer los caminos de nuestro Señor Jesucristo.

¿Qué se define como Fe? La misma Biblia responde a esa pregunta “Es la expectativa segura de realidades aunque no se contemplen” (Hebreos 11:1) por eso tenemos que auto examinarnos para saber si realmente tenemos Fe, hágase las siguientes preguntas:

¿Tengo firme convicción de que le intereso a Dios y que el sacrificio de Jesucristo es el medio para obtener la salvación? (Juan 3:16)

¿Puedo probar con la Biblia que Jesucristo es el Mesías prometido y que solucionará todos los problemas de la humanidad? (Hechos 18:25,26)

¿Actualmente estoy ayudando a otras personas a obtener este conocimiento? (Mateo 24:14)

¿Estaría dispuesto a perder todo lo material que tengo por los intereses del Reino de Dios? (Marcos 10:29,30)

Si usted respondió afirmativamente a estas preguntas puede tener la seguridad que Dios valora lo que usted hace, y note que interesante, en las preguntas incluimos tanto asuntos personales internos, como también obras externas que deberíamos estar haciendo los que decimos tener Fe. Porque la Fe sin obras está muerta (Santiago 2:26)

Por tanto estemos completamente ocupados en demostrar lo viva y fuerte que está nuestra Fe, mediante la evangelización constante, la Oración y la meditación en asuntos espirituales.

Es necesario que nuestros motivos sean correctos, pues Dios examina lo que somos interiormente, y podemos tener la seguridad de que si cumplimos los mandamientos y principios expuestos en la Biblia y lo hacemos con Fe le seremos agradables a Dios, y por tanto podemos tener la posibilidad de Disfrutar de sus bendiciones.

martes, 24 de marzo de 2009

La importancia de evangelizar

A nuestro maestro principal se le conocía principalmente como “Maestro”, a pesar de que el efectuaba curaciones y milagros la gente le decía Rabí que traducido significa maestro, en ves de curandero (Juan 1:38)

¿Porque?, cuando leemos los evangelios nos damos cuenta como la principal actividad de nuestro señor Jesucristo era la de evangelizar, no la de curar o dictar ordenes a sus discípulos, de ahí que para nosotros los cristianos sea tan importante la labor de evangelizar a todas las personas (Mateo 28:19,20)

De hecho Cristo mismo dijo de forma directa que teníamos que realizar este trabajo cuando mencionó las palabras de Mateo 24:14 “Y estas buenas noticias del Reino de Dios se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”

Veamos algunas razones por las cuales debemos dar primordial importancia a la labor de evangelizador.

Número uno por que es un mandato de Dios y deseamos agradarle a el en todo lo que hacemos (2 Timoteo 4:5, Mateo 28:19,20)

Por otra parte esta fue la función principal de Cristo el cual es el modelo de conducta para nosotros (Lucas 8.1)

Eso fue lo que hicieron los cristianos del siglo primero (Hechos 5:42)

Y si esas tres razones anteriores no fueran suficientes, tenemos una más; El predicar nos beneficia a nosotros mismos ¿como?, veamos…

Para permanecer para siempre y que Dios nos tenga en su memoria (1 Juan 2:15-17)

Para acumular tesoros espirituales en el cielo (Mateo 6:19,21)

Para tener el privilegio de ayudar a alguien a obtener vida eterna (Hechos 13:48)

Ahora surge una nueva interrogante ¿Cómo puedo evangelizar y a quienes?

El paso número uno es pedir el espíritu de Dios pues sin el nos sería imposible llegar al corazón de las personas, y luego ser decididos y animosos, tal como lo fueron los cristianos del siglo primero (Hechos capitulo 5)

También es importante tener un tema con el cual hablar a las personas, y este es precisamente el Reino de Dios que el promete a los seres humanos (Marcos 13:10)

Tenga por seguro que si usted hace la obra de evangelizar que nos encomendó nuestro señor será ricamente bendecido ahora mismo, y en el futuro hasta la eternidad (Malaquías 3.10)